martes, 15 de noviembre de 2011

Leer es un arma de acero

Un destacado político español, valenciano y amigo a tiempo parcial, lo que le deja su trabajo, contaba el otro día en un acto público que estuvo con un guru norteamericano con el que departió sobre el futuro. El político español le expresó su preocupación por los bajos índices de lectura. El guru le aseguró que no era tan grave. El MIT - Massachusetts Institute of Technology, le explicó, está trabajando con bisturís que el propio paciente se tragará como si fuera una pastilla. Dentro del cuerpo, el bisturí se separara y se montará en la parte que tenga que ser operada. Sin abrir el cuerpo, te operaran. “Para ese futuro es más importante saber manejar un joystick que leer ‘Guerra y paz’, por ejemplo”, dijo.
Mi balance del comentario, a la espera de tener una hipotética conversación larga con el susodicho, es que el guru ése es, como mínimo, una tomadura de pelo. De entrada porque una cosa no tiene que ver con la otra. Uno puede leer ‘Guerra y paz’ y jugar a los videojuegos. Yo lo hice en la universidad y me divertí mucho; de hecho mi hermano es testigo de que en los de F-1 era un as que ni Vettel. Rara era la carrera en la que no le sacaba una vuelta al segundo. Si se quiere, hay tiempo para todo.



Me hubiera gustado participar en esa conversación para haberle respondido al guru con un fragmento de un libro, ‘Armas, gérmenes y acero’, de Jared Diamond, una obra maestra de la divulgación científica que debe estar en cualquier biblioteca que se precie. El fragmento es poco más largo que una página (91-92 de la tercera edición en España, Debate, Barcelona, 2006, traducción de Fabián Chueca), en el que Diamond explica cómo la lectura fue una de las piezas claves en la conquista del imperio inca.


“Un factor relacionado que llevó a los españoles a Perú fue la existencia de la escritura. España la poseía, y no así el Imperio inca. La información podía difundirse de manera más amplia, exacta y detallada mediante la escritura que por medio de la transmisión oral. Esa información, al llegar a España a partir de los viajes de Colón y de la conquista de México por Cortés, hizo que los españoles partieran en gran número rumbo al Nuevo Mundo. Cartas y opúsculos proporcionaron la motivación y las necesarias orientaciones de navegación pormenorizadas. El primer informe publicado de las hazañas de Pizarro, obra de su compañero el capitán Cristóbal de Mena, se imprimió en Sevilla en abril de 1534, sólo nueve meses después de la ejecución de Atahualpa. La obra tuvo gran éxito, fue rápidamente traducida a otras lenguas europeas y envió una nueva corriente de colonizadores españoles para reforzar el control de Pizarro sobre Perú.
¿Por qué cayó Atahualpa en la trampa [que le tendió Pizarro]?
A posteriori, nos parece asombroso que Atahualpa cayese en la evidente trampa de Pizarro en Cajamarca. Los españoles que le capturaron quedaron igualmente sorprendidos de su éxito. Las consecuencias de la alfabetización ocupan un lugar destacado en la explicación última.
La explicación inmediata es que Atahualpa tenía muy poca información sobre los españoles, su poderío militar y sus intenciones. Había obtenido aquella información escasa por vía oral, principalmente de un enviado que había visitado la fuerza de Pizarro durante dos días mientras las tropas estaban en camino hacia el interior desde la costa. Aquel enviado vio a los españoles desorganizados en el mejor de los casos, dijo a Atahualpa que no eran guerreros y que podía inmovilizarlos si le daba 200 indios [en la batalla de Cajamarca apenas una veintena de españoles y unos pocos centenares de indios afines, vencieron, aplastaron y masacraron a los más de 10.000 soldados incas que acompañaban a Atahualpa]. Es comprensible que Atahualpa nunca se le ocurriera que los españoles eran temibles y que le atacarían sin provocación previa.




En el Nuevo Mundo, la capacidad de escribir estaba limitada a pequeñas élites de algunos pueblos del moderno México y zonas vecinas muy al norte del Imperio inca. Aunque la conquista de Panamá por los españoles, a sólo 1.000 kilómetros de la frontera septentrional de los incas, comenzó ya en 1510, no parece que llegase a los incas noticia alguna ni siquiera de la existencia de los españoles hasta que Pizarro desembarcó en la costa peruana en 1527. Atahualpa continuó ignorando por completo las conquistas de las sociedades indígenas más poderosas y numerosas de América Central por los españoles.
Tan sorprendente nos resulta hoy el comportamiento de Atahualpa que condujo a su captura como su comportamiento después de esta. Ofreció su famoso rescate en la ingenua creencia de que, una vez pagado, los españoles le liberarían y se marcharían. No hubo medio de que comprendiera que los hombres de Pizarro eran la avanzadilla de una fuerza concentrada en la conquista permanente, y no una incursión aislada.
[…]
En una palabra, la alfabetización hizo posible que los españoles fueran herederos de un inmenso cuerpo de conocimientos sobre el comportamiento y la historia humanos. En cambio, no solo Atahualpa carecía de la menor idea de los propios españoles y de toda experiencia personal de cualquier otro invasor exterior sino que ni siquiera había oído (o leído) acerca de amenazas semejantes a cualquier otra persona, en cualquier otro lugar, en cualquier época anterior de la historia. Aquella diferencia de experiencias alentó a Pizarro a tender su trampa y a Atahualpa a caer en ella."
Leer ‘Guerra y paz’ no te ayuda a operar mejor, pero te ayuda a ser mejor persona, más inteligente, más hábil, con mayor inteligencia emocional. Y eso te hace mejor. Leer es un arma de acero. En papel, en pantalla, en iPad o en sellos, leer es a la mente lo que andar al cuerpo. Somos lo que somos porque leemos, porque creamos la escritura, porque ella nos ayuda a comprender el mundo, ordenarlo, y a transmitirlo a los demás. No me imagino a un médico diciéndole a una persona: "no ande, juegue a la Wii". En todo caso le diría, "ande, ande mucho, y si le apetece, juegue a la Wii".



Si después tuviera que explicarle al guru la diferencia entre leerse un libro y ver la película, comenzaría a pensar que el fin de la Humanidad está cerca. Por mucho que ver a Audrey Hepburn en la versión de 'Guerra y paz' de King Vidor fuese para mí una experiencia romantico-religiosa.

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